Llamar
a las cosas por su nombre nos permite reconocerlas y poder hacer algo al
respecto de ellas. En ese sentido puedo decir que es una realidad que la escena
musical del Estado, carece de público comprometido que apoye y asista a
escuchar a las bandas locales, sobre todo si existe un costo para poder
hacerlo. También se puede decir que siempre han existido bandas que podrían ser
conocidas de manera nacional e internacional, pero a la mayoría de ellas les faltan
elementos para lograr semejante odisea (con lo anterior no quiero decir que no
hayan existido y existan bandas que sí lograrán dicho objetivo ya sea a nivel
nacional o internacional). Los motivos de lo anterior pueden ser muchos y por
cuestiones de espacio no se enumerarán en este texto.
En la
actualidad en Instituto Municipal Aguascalentense para la Cultura, cuenta con
el programa hidrockálidos, que es un
estímulo que existe desde hace un par de años para bandas locales de rock en
cualquiera de sus variantes, para que éstas puedan ayudarse a obtener alguno de
los requisitos mínimos para vender su trabajo de manera profesional, tales
como: grabación de un disco, maquila del mismo, la grabación de un EPK y/o
difusión de su trabajo en festivales como Vive
Latino. Lo anterior con el objetivo de posicionar a las bandas en el gusto
del público nacional. Dentro de los participantes actuales de hidrockálidos, se encuentran bandas como: Ciervo, Hombre árbol, Jade, José Octavio I, Los
Doberman, Manimal, Muffin Pimienta, Pionero, Seathebay y por último Yeguas de Tracia, objeto de
nuestro interés en esta ocasión.
Yeguas
de Tracia, como se ha dicho, es una banda hidrocálida de rock “a secas”, como
prefieren catalogarla sus integrantes, aunque fusionan en sus canciones los
sonidos que su entorno les brinda y que los ha acompañado toda su vida, por lo
tanto, en algunos momentos pueden tener tintes de rock progresivo, blues o
sones latinos. La banda lleva tocando desde el año 2005 con múltiples cambios en
su alineación, hasta conformarse con sus integrantes actuales: Sergio Núñez en
la batería, Samuel Díaz en la guitarra, Alejandro Vázquez Gloria en la voz, y Carlos
Carmona en el bajo.
Esta
banda ha sabido posicionarse en el gusto del público, apareciendo en diferentes
bares de la ciudad; festivales locales como el de Calaveras, el Festival Cultural
de la Ciudad, Ferina Nacional de San Marcos, etc., además, han tenido de
presentaciones en ciudades como Toluca, Zacatecas, Guadalajara y Durango. Pero el motivo que realmente me lleva a
escribir acerca de ellos, es una actividad que a recientes fechas han realizado
por voluntad propia y lo mencionan “como un servicio social a la comunidad,
como regresarles (a los ciudadanos) un poco de lo que nos han dado”. Ellos
asisten a diferentes colonias que son marcadas como polígonos de riesgo, para
compartir con los colonos su música, y a su vez, conocer las inquietudes y necesidades
de quienes deciden acercarse a escucharlos tocar, y esto no aplica únicamente
en el sentido musical, pues en más de una ocasión, alguna madre de familia se
ha acercado a ellos para comentarles alguna situación complicada que vive algún
miembro de su familia.
Las razones que originaron
que Yeguas de Tracia, comenzará con esta actividad, es por un lado la formación
y trabajo de su vocalista, quien labora en el Hospital de Psiquiatría Dr.
Gustavo León Mojica García, lo que le ha permitido la sensibilización hacia los
problemas que enfrentan muchos enfermos y las situaciones que tienen que vivir
sus familiares todos los días; por otra parte, todos los miembros de la banda
no son ajenos a la situación que atraviesa la sociedad, por lo que buscaron construir
un discurso a través del rock, considerándolo como un medio de deshago y
protesta ante lo que se vive cotidianamente (en este punto se hizo énfasis en
que no necesariamente se critica a los gobiernos, la crítica va al sistema del
que todos formamos parte); además buscan con esta actividad hacer contacto
social de manera general y no sólo con el público que los sigue, para que por
medio de la música pueda existir diálogo, el cual no se da en muchas ocasiones
en los conciertos, ya que este sector social generalmente asiste a otro tipo de
eventos, pero aun cuando lo hicieran, se limitarían a escuchar y recibir lo que
la banda toca, pero no a tener una interacción mayor al finalizar el evento,
hecho que sí sucede cuando asisten a sus colonia.
Algunos de los resultados que
han podido observar de esta práctica, es la respuesta de la gente (no de una
forma masiva, pero sí de calidad), sobre todo en los niños, quienes se acercan
a escucharlos tocar y a preguntar sobre porque están haciendo eso en las calles
de su colonia, preguntas directas sobre cómo funcionan sus instrumentos y
equipo de sonido; las amas de casa sacan sus sillas para poder observar algo
que generalmente les resulta diferente a lo que acostumbran y rompe con su
esquema, permitiéndoles una manera diferente de ver el mundo al menos por un
momento, hecho que se volvió bilateral, pues para Yeguas de Tracia, el hecho de
tocar en un espacio que no está acondicionado como tal para esa tarea, con
ruido de autos que pasan, niños que juegan a su lado mientras tocan, etc., les
ha cambiado la percepción sobre el público y su forma de relacionarse con él.
Finalmente, la comunicación directa con los interesados les ha permitido un
diálogo sincero en donde escuchan las preocupaciones de la gente, sus intereses
y a su vez los integrantes de Yeguas de Tracia pueden trasmitirles el mensaje sobre
que la música y el arte en general son una opción de vida que puede ayudarlos a
alejarse de resoluciones violentas, drogas y delincuencia.
Las experiencias que han
vivido los integrantes de Yeguas de Tracia con esta práctica son muchas, pero
cómo se comenta al comienzo del texto, el espacio es insuficiente, basta decir
que las implicaciones de la actividad que la banda realiza pensándolo legislativamente
y desde una política cultural, son varias, por ejemplo: el artículo 5º de la
Declaración Universal sobre la Diversidad Cultural de la UNESCO, artículo 27º de la Declaración Universal de los Derechos
Humanos, artículos 13º y 15º del Pacto Internacional de Derechos
Económicos, Sociales y Culturales, artículo 4º
de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, artículo 7º
de la Ley General de Cultura y Derechos Culturales de los Estados Unidos
Mexicanos, objetivos 2º y 4º del Programa General de Cultura 2014 – 2018 de los
Estados Unidos Mexicanos, artículos 3º y 4º de la Ley Cultural del Estado de
Aguascalientes. De todo lo anterior puede decirse que los impactos que se
logran van enfocados a el respeto a la diversidad, derecho a la creación,
expresión, difusión, educación, respeto a la identidad, participación de la
vida cultural que se elija, pero, sobre todo, esta actividad no genera
hegemonías culturales, ni desacredita la otredad.
Si usted desea conocer más
acerca del proyecto y su música, puede hacerlo a través de Facebook, Twitter,
Instagram, Youtube y Soundcould, buscándolos como “Yeguas de Tracia”.
Gilberto
Poblano.




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